Los y las adolescentes hace rato que dejaron de ser el futuro

Son quienes gracias a sus intereses y convicciones innegociables, sumados a sus habilidades sociales, pueden generar mareas de personas en las redes e influenciar política, social, económica y ambientalmente. Por esto, el desafío de la escuela es no sólo formar líderes para el futuro, sino potenciar las y los líderes del presente.


En este contexto llegó Proyectos con Impacto Social, un taller electivo de 6 módulos basado en contenido inspiracional y técnico, con énfasis en la proactividad y en la gestión de la incertidumbre, todo relatado a través de historias reales. Como ‘El poder de una barra de chocolate’, que es el caso de Dylan, un niño de Estados Unidos de 6 años se enteró de que su mejor amigo sufría una enfermedad hepática y quería (verdaderamente lo quería) ayudar de alguna manera. Por eso escribió el libro de ‘La barra de chocolate’ y empezó a venderlo. El primer año recaudó u$s 20.000 y 4 años después más de u$s 1.3 millones. Con ese monto se logró financiar estudios sobre la enfermedad que afecta a 1 en 1 millón de personas.


El taller expuso diferentes temáticas, desde la actitud de creer que todo es posible, el Ciclo Virtuoso de la creencia, cómo diseñar escenarios favorables y tomar mejores decisiones, sistema de valores al momento de encarar proyectos, cuál es nuestra responsabilidad con el mundo, y sobre emprendimientos. Además, se enfatizó en la importancia del error y cómo aprender rápido y al menor costo posible. Y lo más importante: cómo pasar de la inspiración a la acción.


Cada estudiante tuvo su propia experiencia y proceso interno de transformación. Algunos rescataban que se sintieron identificados con ciertos emprendimientos, otros se conectaron con la creación de nuevas ideas. Pero todos fuimos transformados de alguna manera. Eso es el ADN de los proyectos con impacto social, dejar al mundo mejor de lo que se encontraba.


Como resultado de estos 6 encuentros surgió la idea de apoyar económica y emocionalmente a hospitales y a familias en situación de alta vulnerabilidad. Con un modelo de negocios con impacto, estudiantes de 6to año propusieron ofrecer servicios que se ejecuten en una hora: clases particulares de diferentes asignaturas, videos de fotos para egresados, acompañamiento a mayores. El monto de esa hora se destina a la persona que lo ejecuta y la otra mitad al Banco de alimentos y a hospitales necesitados.

Personalmente creo mucho en estos espacios, donde el desafío es el disparador para crear, para colaborar, para aprender, empatizar y generar un impacto real y transformador. Son espacios donde los estudiantes junto con los docentes pueden generar una sinergia infinita y experiencias significativas. Este taller también es un proyecto con impacto social, y desde somosrecurso.com estamos felices de ser parte.


Ezequiel Listoffsky