Un acantonamiento con mucha energía y naturaleza

El 7 de noviembre, salimos de acantonamiento por dos días con Segundo grado a una granja ubicada en San Antonio de Arredondo que se llama La Serena. La experiencia fue el cierre de la unidad de Ciencias Naturales: "Los animales y las plantas". Se involucraron también las áreas de Ciencias Sociales, Identidad y Convivencia y Educación Física.


La granja es un espacio amplio, hermoso, a 15 kilómetros de la ciudad de Villa Carlos Paz. Allí compartimos vivencias muy edificantes, teniendo en cuenta que los chicos viven en ambientes urbanos y poseen poco contacto con los seres vivos y el suelo.



Ni bien arribamos al lugar, nos esperaban la gente del lugar con gran amabilidad. Durante el paseo por la granja observamos una gran diversidad de animales. Hicimos foco en las aves porque en la granja incuban los huevos.


Este espacio natural y educativo consta de 70 hectáreas divididas en sectores. En un sector hay distintos tipos de animales: ovejas, faisanes, pavos reales, vacas, toros, burros, caballos, conejos. También posee un amplio comedor, en el que comimos hamburguesas, jugo y postre. Más luego, amasamos pan y aprovechando que nos aproximamos al shabat, amasamos también jalá.


Aprendimos acerca del periodo de cada huevo, dependiendo de la especie de ave y el proceso hasta que rompen su cascarón.


Además, tocamos a los conejos, le dimos de beber leche a una oveja bebé en mamadera y zanahorias de la huerta de la granja a los toros y a las vacas.


Hicimos un paseo en tractor muy divertido y nos permitió conocer cada rincón. También hicimos una caminata y durante la tarde participamos de juegos criollos, llamados así porque son juegos históricos, de la época de 1810. Jugamos al sapito, a un juego de bochas para niños y corrimos entrelazados con unos palos.

A la noche, disfrutamos del fogón y de la caminata nocturna con las linternas que habíamos llevado. Cada alumno contó sus emociones, tal y como lo hacemos cada vez que nos embarcamos en nuestro proyecto "El otro soy yo".


Al otro día subimos una montaña por un sendero y bebimos agua de vertientes. Comimos unas buenas milanesas con puré, antes del fogón.


Los chicos pudieron disfrutar de la vivencia y se divirtieron con cada una de las propuestas. Pudieron convivir y compartir momentos, tanto cuando estaban sentados a la sombra de un árbol como cuando compartían los juegos.


Desde un comienzo los chicos quedaron maravillados por la experiencia y de a ratos anotaron en su cuaderno, como en una verdadera bitácora de viaje, las vivencias que iban atravesando.