Una sentencia que alimenta a la Memoria y a la Justicia

Esta es una nota con aire de día histórico, de aquellos días que necesitan ser puestos en palabras para cristalizar el estallido de emociones que se fusionan en el abrazo colectivo. Es que el jueves que pasó, la provincia de Córdoba y la Argentina toda amanecieron un poquito más justas que el día anterior.


El jueves 25 de agosto, después de 40 años y después de casi cuatro años de juicio, con cientos de testigos, lecturas, audiencias, alegatos… después, de la lucha incansable de madres, abuelas e hijos, llegó el día de la Sentencia por la mega causa La Perla: 43 imputados, 716 víctimas, 350 audiencias. 581 testigos. 38 condenados. 28 prisiones perpetuas.


Desde nuestra institución, tal como lo autorizó el Ministerio de Educación de la Provincia, los alumnos del ciclo de especialización y profesores que desearon estar allí presentes pudieron hacerlo. Además, se dispuso la habilitación de televisores para seguir en vivo este acontecimiento histórico junto con nuestros alumnos.

Compartimos el relato de Sofi Alvarez, alumna de 5° año del secundario, que junto a un grupo de sus compañeros dijeron PRESENTES.


Fui a la sentencia, ya que desde que empecé a estudiar este tema de política en el colegio, me interesó muchísimo y quería conocer más sobre la historia reciente de Argentina. Casualmente, nuestro curso realizó una jornada de estudio unos días atrás en el centro “La Perla”; por lo que cargaba con una atmósfera sensible sobre el tema.

Cuando llegué al lugar con otras chicas y profesores, lo primero que hicimos fue tratar de ir lo más cerca posible de la pantalla. Nos quedamos ahí parados y grabé con mi celular media hora de la sentencia.

Tuve sentimientos ambiguos: por un lado me sentí bien por estar ahí, presenciando ese momento tan importante para nuestra historia, enorgulleciéndome como ciudadana de un país que pudiera juzgar con Justicia. Por otro lado, me sentí mal por ver a todas esas abuelas, madres, hermanas, hijos, llorando (capaz de felicidad), pero el dolor y la impotencia marcaban sus rostros, al ver tan de cerca a algunas de las personas que llevaron a cabo crueles matanzas. Este día histórico, es un impulso, una caricia y una satisfacción para quienes lucharon, luchan y seguirán luchando por memoria, verdad y justicia. Hoy volvimos a decir con fuerza y contundencia “Nunca Más”.”