Cartas que van y vienen…

¿Alguien recuerda cómo era escribir una carta a un familiar que estaba en el exterior? ¿Cuánto tiempo uno tenía que esperar para que la postal llegue a destino, una vez enviada? ¿15 días, un mes, meses? ¿Qué cosas escribías en la carta? ¿A quién se las mandabas? ¿Qué pasaba si el cartero se olvidaba de entregártela en tu casa?


El proyecto de 4º grado de Lengua del área castellana causó una serie de inquietudes en los alumnos, y en algunos casos, hasta desconcierto. Claro, ellos nacieron en el auge de la digitalización de la escritura y de los mensajes instantáneos, independientemente de la distancia que separe a las personas.


Todas aquellas dudas fueron aclarándose a medida que escuchaban el relato de madres, padres y abuelos de los chicos de la kitá, que compartieron sus experiencias con el envío de cartas: postales que mandaban familiares del exterior a sus hogares con bellas y exóticas estampillas, cartas de amor a sus novias/os de la juventud, de algún familiar que hoy no está presente, entre otras decenas de ejemplos.







Les contaron a los alumnos la alegría que uno sentía cuando mandaba una carta, y la larga espera que debía tolerar para su respuesta; que uno podía identificar el estado de ánimo de la persona de acuerdo a su escritura, que el interior de las postales había tachones, garabatos, dibujos que ayudaban a poder detallar mejor la narración.


Los alumnos, con gran entusiasmo, preguntaron y escucharon con atención a la visita, esperando en el próximo tiempo tener la oportunidad de ser ellos quienes escriban y reciban una de ellas.



Liz Apesoa, una de las dos Morot de 4º, comparte:


“Es un proyecto que me hizo recordar a mis primeras épocas de morá, donde era común que todos los alumnos se escribieran cartitas entre ellos y también para la morá (las cuales conservo con mucho cariño); y también me permitió darme cuenta que sigue teniendo su encanto y peculiaridad la escritura a mano hacia nuestros seres queridos, ya que lo uno escribe en el papel, perdura en el tiempo.”