De la escuela al teatro

Con el objetivo de formar a los niños como espectadores, los talmidim de segundo y quinto grado, y segundo año del secundario, fueron a ver la obra “El Principito”, dirigida por la morá de artes escénicas de la escuela, Carlina Senna. Interactuaron con los actores para conocer más sobre la magia del teatro y de esta historia en particular. La obra de teatro es un homenaje a los 70 años de la creación del Principito en la versión de José Luis Michelotti, autor, dramaturgo y escritor cordobés.

Estuvimos con la morá Carlina, quien nos habló sobre la importancia de ir al teatro y nos contó algunos detalles: …“consideramos al Principito como un pequeño explorador del alma humana, que sale de su pequeño mundo y va en viaje a conocer a otros. Destaco esto, porque es nuestra intención rescatar el mensaje de que la existencia en sí misma individualmente no existe, sino que siempre es con otros”. A lo largo de la historia, los personajes resaltan la importancia del “otro” y cómo esa mirada sobre el otro los constituye.

La obra es un proyecto de “escuela de formación de espectadores jóvenes” con la idea de que los chicos aprendan a ver una propuesta estética de calidad, a disfrutar y a elegir piezas de arte como el teatro. “Los espectadores se forman. El niño es un espectador nato, él observa el mundo que lo rodea, escucha y atiende todo, inclusive mucho más allá de lo que nosotros los adultos podemos percibir”. Para acompañar esa observación, la producción cuenta con recursos artísticos y pedagógicos adaptados a la velocidad y al ritmo de estímulos que los chicos están acostumbrados. La escenografía digital animada, la música reversionada con ritmos modernos más cercanos a los niños y un texto que fue actualizado sin perder lo poético, consiguen que la historia tenga vigencia y ofrezca guiños con los cuales los alumnos se identifiquen.

Las situaciones y los diálogos entre los protagonistas, pusieron en juego diferentes contenidos y temas importantes para ser tratados en esta etapa clave que transitan los chicos en la escuela, como el de la “amistad”. Después de cada función, los actores y técnicos mantienen un debate con los alumnos, instancia que permitió evacuar dudas. “Sobre todo, preguntan sobre sus diferentes interpretaciones. A lo que nosotros les explicamos que hay tantas miradas como espectadores hay en la sala. En esta instancia, también tienen la oportunidad de subir al escenario e interactuar con parte de los disfraces, de la utilería y la escenografía.

Para concluir, Carlina nos expresó la experiencia con los chicos fue muy enriquecedora. “Con los más grandes hablamos mucho de los valores, de la amistad, del sentido de pertenencia. Cómo es sentirse aceptado y qué es ser diferente. Porque el Principito, al ser un niño de otro planeta, es diferente”.

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